#Hardcore

Es obvio que el corazón es símbolo universal del amor, de los likes en redes sociales; es el emoji que envías a tu pareja o a tus hijos; es ese graffiti en mil paredes, el símbolo de cientos de marcas comerciales y mil cosas más.
Lo que yo he hecho es otra cosa.
No hay vida que no tenga el alma llena de cicatrices y marcas de golpes mejor o peor curados. Las trazas de viejas heridas en un corazón solo hablan de su resiliencia y de la fuerza vital de su portador/a. La obra Hardcore es exactamente eso.
Los 40 corazones de la obra #Hardcore exhiben marcas y escaras que solo son pruebas de su afán de supervivencia, muestran que han sido más fuertes que lo que quiso dañarlos, que han vencido a la muerte -de momento- y que siguen en la brecha.
Respecto al acero como base de trabajo… el hierro debe pasar por la forja para ser acero, se funde con fuego y es golpeado con saña. Se le somete a todo lo que lo haga más resistente y más fuerte… se transforma y se elimina lo que sobra antes de convertirlo en algo superior, más perfecto y más noble. Con las personas pasa igual: quienes más han vivido, las personas que más dolor, más vicisitudes y más infortunios han superado, cuando sus heridas cicatrizan dejan indefectiblemente corazones brillantes y suaves. No digo que reflejen la luz de otros, es que brillan con luz propia.